El 6 de agosto celebramos el día de la Transfiguración, cuando Ieshuah reveló su naturaleza gloriosa ante tres discípulos. Este misterio nos invita a reconocer que el Pleroma —la plenitud de la Vida Divina— habita en nosotros y nosotros en Él. No es un relato simbólico, sino una promesa: que también nosotros seremos transfigurados si acogemos la Luz.
En el Día de Santa María Magdalena recordamos a la testigo privilegiada de la Resurrección, llamada “Apóstola de los Apóstoles” y portadora de la plenitud de las enseñanzas del Cristo. Más allá de prejuicios, su figura nos revela la igualdad de los espíritus ante Dios, la búsqueda incansable del Amado y la misión de anunciar la Luz.
Celebramos el nacimiento de San Juan Bautista, figura clave del cristianismo, profeta del desierto y precursor del Cristo. Su llegada anuncia el fin de una etapa y la apertura de una nueva: la del cumplimiento. Bajo su signo, la humanidad se dispone a escuchar al que viene detrás, a preparar el corazón para la Luz. Este comentario contemplativo a las lecturas del día nos invita a comprender su misión.
El 21 de diciembre celebramos el Día del Santo Apóstol Tomás, conocido como el gemelo espiritual de Jesús. Sus enseñanzas en el Evangelio de Tomás nos invitan al autoconocimiento y a descubrir la luz divina que habita en nuestro interior.
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