El 15 de agosto celebramos la Asunción de la Santa Sophia, figura eterna de la Sabiduría divina que, tras su caída y sufrimiento en el Caos, es rescatada por el Cristo y elevada nuevamente al Pleroma. Esta festividad es una llamada a reconocer el compromiso de Sophia con la humanidad y su papel en la restauración espiritual de todas las almas atrapadas en el mundo material.
En el Día de Santa María Magdalena recordamos a la testigo privilegiada de la Resurrección, llamada “Apóstola de los Apóstoles” y portadora de la plenitud de las enseñanzas del Cristo. Más allá de prejuicios, su figura nos revela la igualdad de los espíritus ante Dios, la búsqueda incansable del Amado y la misión de anunciar la Luz.
La festividad de la Candelaria nos invita a reflexionar sobre la luz y la purificación. Es un momento de transición entre la oscuridad del invierno y la llegada de la luz, marcado por la bendición de las velas y la presentación de Jesús en el templo. Un tiempo de preparación espiritual que nos guía hacia la Pascua.
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