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Capilla de la Magdalena
Víspera de Año Nuevo
Categoría Almanaque Gnóstico
Víspera de Año Nuevo

Almanaque Gnóstico

Víspera de Año Nuevo

La Víspera de Año Nuevo (el 31 de Diciembre) se guarda con una Eucaristía de Acción de Gracias para una adecuada preparación para la entrada del nuevo año. Con certeza esta ceremonia debe ser seguida de una fiesta.

Lecturas

1 Tesalonicenses 5:18 (BLP)

Manteneos en constante acción de gracias, porque esto es lo que Dios quiere de vosotros como cristianos.

1 Juan 2:18-21 (TLA)

Hijos míos, ya estamos viviendo los últimos días, y el mundo pronto se acabará. Ustedes han escuchado que antes del fin vendrá el Enemigo de Cristo. Pues bien, yo quiero decirles que ya han aparecido muchos enemigos de Cristo, y por eso sabemos que estamos en los últimos días.

Estos enemigos de Cristo se reunían con nosotros, pero en realidad no eran de nuestro grupo. Si hubieran sido de nuestro grupo, se habrían quedado con nosotros. Pero se apartaron del grupo para mostrar claramente que no todos los que se reúnen con nosotros son de los nuestros.

Cristo, el Hijo de Dios, los ha apartado a ustedes del mundo, y les ha dado el Espíritu Santo, y todos ustedes conocen la verdad. Por eso les escribo, porque sé que ustedes conocen la verdad, y saben que quien la conoce no puede mentir.

Juan 1:11-13 (RVC)

La Palabra vino a los suyos, pero los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Tomás 58

Dijo Jesús: «Bienaventurado el hombre que ha sufrido: ha encontrado la vida»

Comentario

La vida en este mundo se basa en ciclos. Unos ciclos comienzan y otros terminan. Unos son más largos y otros más cortos. Algunos periodos somos capaces de verlos, pero otros quizás son tan largos que no los apreciamos, sin embargo siguen siendo eso, ciclos.

Algunos de los primeros cristianos, como muchos de los actuales, habían caído en la tentación de la literalidad y creían que el ciclo del final de los tiempos era tan inminente como para nosotros lo es hoy el final de este año que vivimos. Como hemos podido leer, su interpretación literal les había convertido en sectarios, pensando que los enemigos eran aquellos que se apartaban de la creencia del grupo, anticristos eran llamados estos traidores que se apartaban de esta creencia del fin inminente. Y es que la literalidad de su interpretación nunca fue la intención de los escritores de las escrituras. Decidme, sino, ¿qué vigencia tendrían hoy esas palabras que no se cumplieron?

Y es que los Hijos de Dios no fueron engendrados según la carne, sino según aquel Espíritu que nació en nosotros el día de Navidad, emanado por el Padre en nuestro interior. Y el enemigo del Cristo que está en nosotros, el anticristo, no está en los que se apartan del grupo sino en nuestra alma, en nuestros pensamientos que se oponen al desarrollo del niño Cristo, en aquellos que se aferran a la letra literal y buscan racionalizar.

Sí, el intelecto es nuestro aliado en esta búsqueda que realizamos, pero cuando el espíritu nace en nosotros, la inteligencia del ego se opone a ser destruida y es cuando se convierte en el enemigo de Emanuel.

Es entonces cuando debemos sufrir para encontrar la vida como nos dice el versículo de Tomás y dar gracias por la oportunidad que nos ha sido dada como les dijo San Pablo a los Tesalonicenses.

Hermanos y hermanas, con esta festividad de La Víspera de Año Nuevo, cerremos este ciclo anual como se espera de nosotros, con esperanza ante lo que ha de venir y dando gracias por lo que nos ha sido dado.

Que así sea.

Plegaria

Hoy que celebramos la Víspera de Año Nuevo, te damos gracias Padre Eterno por todo lo que nos has permitido vivir durante este ciclo anual que dejamos atrás, por aquellas cosas buenas y por aquellas que aún no comprendemos pero que seguro que son para nuestro bien. Te rogamos, bien sabemos que será así, que no nos abandones en el futuro, para que nuestros pasos siempre sean hacia Tí.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad de la Espíritu Santo, es Dios, por los siglos de los siglos.

Amén.

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